lunes, 4 de agosto de 2008

Filosofía y Espacio.

UNIVERSIDAD VERACRUZANA.
Facultad de Arquitectura.
Materia: Teoría de la Arquitectura
Catedrático: Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi.


Filosofía y Espacio.
Apuntes del curso dado por el Dr. Arq. Roberto Goycoolea Prado, en el seno del Doctorado en Arquitectura y Urbanismo auspiciado por la Universidad Politécnica de Madrid.


Espacio es un concepto vacío al que se han agregado distintas significaciones a lo largo de la historia de las civilizaciones. En el pensamiento occidental y en la filosofía antigua el problema de espacio fue discutido con frecuencia al hilo de la oposición: lo lleno versus lo vacío:
Lo lleno, correspondiente con la Materia, con el Ser, y lo vacío, referido al Espacio, al No Ser.

En ese tenor, en las revisiones teóricas, a veces los dos puntos de vista se hallan mezclados; a veces, enteramente separados. A menudo es difícil precisar dónde empieza o dónde termina el paralelismo.

Pensamiento antiguo.
Por ejemplo, Parménides niega que se pueda hablar del vacío: lo único que hay y de que puede hablarse es del Ser, y el Ser es enteramente lleno. Más este Ser lleno puede ser materia compacta o puede tratarse del espacio.

Por su parte, Demócrito afirma que puede hablarse en cierto modo del No Ser: tanto los átomos como el vacío existen y son dos formas de existencia que parecen equivaler, respectivamente, a la materia y al espacio, al Ser y al No Ser.

De acuerdo con Platón hay 3 géneros de Ser:
1. Uno, que es siempre el mismo, increado e indestructible, invisible para los sentidos, que nada recibe de fuera ni se transforma en otra cosa: el conjunto de las ideas o formas.
2. Otro, que está siempre en movimiento, es creado, perceptible para los sentidos y la opinión, y siempre llegando a ser en un lugar y desapareciendo de él: son las cosas sensibles.
3. Un tercero, mezcla de ambos, que es eterno y no susceptible de destrucción, constituye el habitáculo de las cosas creadas, es aprehendido por medio de una razón espuria y es apenas real: es el espacio

Las formas (o Ser), el devenir y el espacio han existido, según Platón, antes de la existencia del cielo (orden).

Como el espacio carece de figura, las definiciones que pueden darse de él son, al parecer, solamente negativas: es lo que propiamente no es, sino que únicamente es llenado. Sin embargo, en el planteamiento platónico, la negatividad del espacio no lo convierte en aquéllo en lo cual están todas las realidades, incluyendo las formas, sino más bien en un ser intermedio entre las formas y las realidades sensibles.

El espacio en cuanto receptáculo puro es un continuo sin cualidades. El espacio es un habitáculo y nada más; no se halla ni en la tierra ni en el cielo (inteligible), de modo que no puede decirse de él que existe.

Según Aristóteles, las cosas están hechas en parte, de espacio, pero ello no significa que sean como en Descartes, modos de un continuo espacial. En rigor, mejor que decir que las cosas están hechas en parte de espacio es decir que el espacio emana de las cosas. Puesto que de acuerdo con el concepto de “lugar”, no es posible concebir las cosas sin su espacio, el espacio no puede ser mero receptáculo vacío.

Los Atomistas concibieron el espacio como lo vacío; el espacio no es una cosa, pues únicamente los átomos son cosas. Pero gracias al espacio puede concebirse el movimiento, este último es desplazamiento de las cosas o átomos en el “no ser” o “vació” espacial. Por eso Demócrito llamo el espacio indistintamente vacio.

Teofrasto propone considerar el espacio no una realidad en sí misma, sino como algo definido mediante la posición y orden de los cuerpos.

Estratón de Lámpsaco propone considerar el espacio como una realidad equivalente a la totalidad del cuerpo cósmico. El espacio es algo completamente vacío, pero siempre llenado con cuerpos. Esta concepción del espacio es similar, sino idéntica, a la del espacio como un absoluto propuesta Clarke y, según la mayor parte de intérpretes, por Newton.

Plotino declara que el lugar puede concebirse como un intervalo. En este sentido el lugar es una realidad incorpórea. Todo tiene su lugar propio. Plotonio reprocha a Aristóteles el haber distinguido entre el lugar y la ubicación; en rigor siempre que indicamos una ubicación indicamos un lugar.

Los Estoicos concibieron el espacio como un continuo dentro el cual hay posiciones y órdenes de los cuerpos. Pero se aproxima a la aristotélico por cuanto las disposiciones de los cuerpos tendrán los distintos lugares en que se encuentran o pueden encontrarse.

Pensamiento medieval.Durante la Edad Media, se hizo una distinción importante entre espacio real y espacio imaginario.
o El espacio real o mental es finito, teniendo los mismos limites que el universo de las cosas. Es el espacio de los cuerpos.
o El espacio imaginario es el que se piensa como conteniendo otras cosas posibles; es potencialmente infinito. Es a veces identificado como el vacío puro.

En las doctrinas modernas, filósofos y hombres de ciencia tendieron cada vez más a concebir el espacio como una especie de continente universal de los cuerpos físicos. Este espacio tiene varias propiedades, entre las cuales destacan las siguientes:

o Homogéneo: Sus partes son indiscernibles unas de otras, desde el punto de vista cualitativo. Esto es, es siempre igual.
o Isotópico: el tener todas las direcciones en el espacio las mismas propiedades.
o Continuo
o Ilimitado
o Tridimensional
o Homoloidal: el que una figura dada sea matriz de un número infinito de figuras a diferentes escalas, pero asemejándose unas a otras.

Esta idea del espacio corresponde, por un lado, al modo como se conciben las propiedades espaciales en la geometría eudidiana y por otro, a la concepción del espacio como infinito.

La idea de espacio juega un papel central en la filosofía Cartesiana. Para Descartes el espacio es res extensa, cuyas propiedades son la continuidad, la exterioridad (el ser partes extrapartes), la reversibilidad, la tridimensionalidad, etc. A la vez la res extensa constituye la esencia de los cuerpos. Una vez se ha despojado a los cuerpos de todas las propiedades sensibles queda en ellos sólo la extensión.

Pensamiento filosófico moderno.
René Descartes, matemático francés, introduce las nociones de lugar y situación, pero la función que tienen estas nociones es distinta de la que tienen en la escolástica. El lugar indica la situación o modo como un cuerpo se orienta. Ambos “se ubican” en el espacio en tanto que pura extensión.

El espacio es conocido a priori, con perfecta claridad y distinción; la extensión en que consiste el espacio es perfectamente transparente. Esta extensión no es sensible; es inteligible.

Malebranche escribe que la idea del espacio sin límites es necesaria, eterna, inmutable, común a todos los espíritus, a los ángeles, al propio Dios. No es posible separarse de ella o perderla enteramente de vista.

Para Spinoza, la substancia extensa es uno de los atributos infinitos de Dios, Dios es cosa extensa.

En todas estas interpretaciones filosóficas, el espacio aparece como una realidad substancial o, como Kant dirá luego, como “cosa en sí”

Locke se interesa sobre todo por el problema del origen de la idea del espacio. Esta idea es obtenida por medio de la vista y del tacto. Distingue entre la extensión y el cuerpo. Los cuerpos son sólidos y extensos, teniendo partes separables y movibles en diferentes modos, en tanto que la extensión es solamente el espacio que se halla entre las extremidades de estas partes sólidas coherentes.

La extensión no incluye solidez, ni resistencia al movimiento del cuerpo. Las partes del espacio puro son inseparables unas de otras, de modo que la continuidad no puede ser separada ni real ni mentalmente.

Con las ideas de Locke, el espacio es concebido como algo en sí, él distinguió en la diferencia entre cualidades primarias y secundarias. La extensión y sus modos es una cualidad primaria y, por lo tanto, constituye una de las propiedades mecánicas que subyacen a las propiedades sensibles. Las opiniones de Locke son psicológicamente empiristas, pero ontologicamente racionalistas y realistas.

Berkeley lo puso claramente de relieve. Considerar el espacio como cualidad primaria es suponer que el espacio existe con independencia del ser percibido. Pero si Ser es ser percibido, el espacio es una idea, lo mismo que las cualidades secundarias, como el color, el sabor. Ello no significa que el espacio sea una ilusión; el espacio es una realidad o mejor, una idea real. Pero decir “el espacio existe” no es decir que hay algo que trascienda el ser percibido o la posibilidad de ser percibido.

En la segunda mitad del siglo XVII y primer tercio del siglo XVIII, Isaac Newton dice que el espacio absoluto en su propia naturaleza, sin relación con nada externo, permanece siempre similar e inmóvil. El espacio es para Newton una medida absoluta y hasta una entidad absoluta. Puesto que las medidas en el espacio relativo son función del espacio absoluto, puede concluirse que este último es el fundamento de toda dimensión espacial.

Aunque Dios no es espacio, se halla donde quiera, de modo que constituye el espacio y la duración. El espacio es así, sensorium del órgano sensorial de la divinidad. Sería erróneo imaginar que hubo solamente en esta época las 2 opiniones mencionadas: el espacio como algo real y el espacio como algo ideal.

Pensamiento ilustrado.
Boscovich examinó el problema del espacio a la vez como realidad y como idealidad.

La más famosa teoría sobre el espacio (después de Boscovich) es la de Kant. Para él espacio es una forma de la intuición sensible, es decir, una forma a priori de la sensibilidad.

Es una representación necesaria, que sirve de fundamento a todas las intuiciones externas, porque es imposible concebir que no existe espacio, aunque se le puede pensar sin que contenga objeto alguno. El espacio es, en suma, la condición de la posibilidad de los fenómenos, es decir, una representación a priori, necesario fundamento de los fenómenos.

El espacio no es ningún concepto discursivo, sino una intuición pura y finalmente, el espacio es representado como un quantum determinado.

El espacio no representa ninguna propiedad de las “cosas”, que no es más que la forma de los fenómenos de los sentidos externos, es decir, la única condición subjetiva de la sensibilidad, mediante la cual no es posible la intuición externa. Como intuición pura, el espacio es, por consiguiente, una forma pura de la sensibilidad o la forma de todas las apariencias del sentido externo.

Aquí el espacio es presentado no como algo objetivo y real, ni como sustancia, accidente o relación, sino como algo subjetivo e ideal, como un esquema que surge por una ley constante deducida de la naturaleza del espíritu para la coordinación de todos los sentidos externos.

El Idealismo alemán acentuó el constructivismo del espacio en una proporción que Kant no había imaginado:

En Hegel, el espacio es una fase, un momento en el desenvolvimiento dialéctico de la idea, la pura exterioridad de ésta. El espacio aparece en este último caso como la generalidad abstracta del ser -fuera- de sí de la naturaleza. Podemos decir entonces que la subjetivación del espacio da lugar a una idea muy distinta según la forma en que se admita precisamente la subjetivación.

Solo el naturalismo radical admitirá sin crítica, una objetividad exterior del espacio.

Varias son las concepciones del espacio que se deben a la física del siglo XX; en la mayor parte de los casos, la noción de espacio está estrechamente relacionada con el tiempo:

Minkowski – en la teoría de la relatividad Espacio y tiempo
Schrodinger – en la mecánica ondulatoria como un conjunto

Einstein en la teoría de la relatividad generalizada, de 1916, había unificado espacio- tiempo, materia y gravitación.

Heidegger mantiene que su noción de espacio es precientifica y afirma que la espacialidad ha de entenderse desde la propia existencia, como portadora de las características de desalejamiento y direccionalidad.

Posturas últimas, 2 grupos de teorías:1. Aquéllas en las que el problema del espacio se trata en relación a un sujeto de conciencia.
2. Aquéllas que se ocupan del espacio en sí mismo considerado.

En el primer grupo destaca dos posturas radicales:
o Considerar el espacio como aquella realidad en la cual todas las cosas son (también los sujetos) o bien
o Verlo como una construcción con independencia de posteriores interpretaciones.
.
El segundo grupo alberga, a sí mismo, dos posiciones diferentes:
o La que ve el espacio como una pura exterioridad, en la que sucede la tradicional Constitución de partes, ex partes.
o Y aquella otra que reconoce el espacio en sí mismo, como poseyendo una cierta interioridad aunque esta se entienda tan solo como un predicado por analogía.

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