viernes, 1 de agosto de 2008

El territorio de la Arquitectura.

UNIVERSIDAD VERACRUZANA.
Facultad de Arquitectura.
Materia: Teoría de la Arquitectura.
Catedrático: Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi.
Lecturas de apoyo.

Gregotti, V.
1972 El territorio de la Arquitectura.
Colección Arquitectura y crítica.
Gustavo Gili.
Barcelona.


Síntesis.
Para el autor el proyecto en arquitectura es "...el modo de organizar y fijar arquitectónicamente los elementos de un problema...", habiendo sido seleccionados, elaborados y cargados de intención subjetiva durante el proceso que implica la proyectación (p.13). Ello es importante de mencionar porque en Arquitectura, a diferencia de otras disciplinas, la fase de proyectación, es decir, el lapso que media entre la intención y su consecución, representa el proceso de ideación de la obra misma. De tal forma que el proyecto adquiere una importancia singular, casi autónoma, ya que es en él cuando se sintetiza un conjunto de información, se le carga de intencionalidad y se produce el modelo que habrá de edificarse, o no.

El autor acertadamente señala que el proyecto ha llegado a convertirse en un fín, además de en medio para la construcción de edificios. Así, el proyecto sustraído como parte autónoma de la actividad arquitectónica, puede incluso constituirse en hipótesis de investigación y medio para el planteamiento de utopías ligadas a una cierta realidad histórica, ya que su finalidad se torna en ideal, más que en práctica.

Para Gregotti la Arquitectura es "la forma de las materias ordenadas en consonancia con el hábitat" (p.29). El concepto de hábitat rebasa a la vivienda y a la ciudad, refiriéndose a toda forma habitable y de transformación del ambiente físico que es proyectado y construido de acuerdo a un objetivo. El problema central del autor es, precisamente, el hábitat como territorio de la arquitectura.

Alude al autor acerca de las posibles intervenciones al hábitat: geográficas, topográficas y directas sobre objeto arquitectónico, además de temas relativos al paisaje que circunda a la obra. Concerniente al significado de la ciudad como una de las manifestaciones -la más compleja- del hábitat, expresa la existencia de dos formas de interpretación complementarias; una objetiva referida al ambiente físico y otra semiológica, relacionada con la concepción unitaria de los distintos lugares que conforman el espacio urbano. Señala que la estructuración de hábitat a través del proyecto requiere además de una visión artística y creativa, el reconocimiento del concepto de naturaleza -ambiente- como valor.

Expone además que la arquitectura se puede revisar -tanto en el nivel teórico como en el fáctico- a través de la historia. Ella, aunque cargada de la subjetividad que le implica su construcción por ciertos individuos o grupos, es medio para fijar la memoria. Analiza el papel de los materiales como parte de la obra construida; estudia la significación asociada al material, así como la imposibilidad de continuar con esa especie de simbolización dados los proceso de normalización industrial; de igual forma, asume una posición crítica respecto a la historia como legitimadora de una arquitectura pasada y mejor, como valor conferido socialmente. Procede a una revisión de los conceptos racionalidad y funcionalidad y los desmitifica, para finalmente hacer recaer en el proyecto, la posibilidad de intervenir en los proceso de transformación que van constituyendo la historia, como medio para que el proyectista pueda participar en ellos activamente.

Por último, se aboca al estudio de los conceptos de tipicidad, uso y significado en arquitectura. De la tipicidad reconoce varios entendimientos, y sin señalar su cualidad de buena o mala, expresa que en ocasiones se constituye en un auxiliar valioso como medio de clasificación conceptual; concerniente al uso, combate su asociación semántica al funcionalismo, a la simple organización de los espacios respecto de una sola actividad, invocando a contrario su posibilidad múltiple y subjetiva de utilización. Y finalmente, respecto al significado, señala que el arquitecto, como sujeto de la historia, debe concretarse a transformar a la arquitectura como soporte de la sociedad, pero no pretender ser causa del cambio social a través de ella, ya que su papel como comunicador ha sido grandemente rebasado por otros medios, que más rápidos y eficientes, penetran con mayor celeridad en la conciencia social.

Análisis crítico.

* Se trata a mi juicio de un texto muy bien logrado en el que el autor sabe separar en la exposición, la narrativa de las ideas propias respecto de las que no lo son, sometiendo a juicio a esta últimas no con afán destructor, sino de esclarecimiento del devenir de los conceptos, para mostrar por último sus tesis como una consecuencia.

* Ubicar el territorio de la arquitectura en el hábitat, en el ambiente que fue proyectado intencionadamente y en el que le acompaña como entorno, muestra la preocupación de Gregotti de globalizar nuestra actividad profesional, inculcando un respeto por el medio natural tanto como hacia el construido. Pero dicha preocupación no es motivo para que confunda que epistemológicamente el territorio de la arquitectura puede abarcarlo todo, esto es, que no es motivo de la arquitectura -o por lo menos no con suficiente claridad- el sin fin de actividades y temáticas a las que el arquitecto se enfrenta pragmáticamente, por lo que éste debería de encontrar en el proyecto un instrumento de síntesis de la información que se le brinda, como medio para regresar al origen de su actividad. Los arquitectos no deberíamos pretender "...construir un ambiente físico desde el que dirigir o influenciar el comportamiento humano; pretendemos simplemente hacer más disponible el ambiente físico." (p. 110).