viernes, 1 de agosto de 2008

Arquitectura. George W. F. Hegel.

UNIVERSIDAD VERACRUZANA.
Facultad de Arquitectura.
Materia: Teoría de la Arquitectura.
Catedrático: Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi.
Lecturas de apoyo.

Arquitectura. George W. F. Hegel.

Resumen.
El texto de Hegel puede ser divido para su comprensión en tres partes complementarias.

La primera relacionada con una valoración subjetiva del autor respecto de las artes en general, mismas que clasifica atendiendo a la relación, estrecha o distante, de exterioridad e interioridad de los objetos de arte, de acuerdo a sus distintos grados de materialidad y a los modos en que el individuo plasma en estos materiales su espiritualidad, que es reflejo de la existencia de Dios. Este aspecto constituye el elemento trascendente para la valoración realizada por Hegel.

Puede considerarse como segunda parte, la que aborda a la arquitectura, misma que particulariza en tres estilos: simbólico o idealista, clásico y romántico, que son revisados a partir de su mayor o menor grado de exterioridad o interioridad.

Los rasgos distintivos de estos estilos son:
a) Simbólico o idealista: En el que la interioridad otorga la fuerza a la obra, apartándose del mundo real, al cual sólo lo plasma de manera difusa o simbólica. La arquitectura es en este estilo, sólo medio o vehículo para expresar un símbolo preexistente.



b) Clásico: En él, la exterioridad prevalece sobre la espiritualidad. La mecánica propia de los elementos materiales y el valor utilitario, el fin de uso, son precedentes al edicio, y éste se torna en continente símbolos; por ejemplo, el templo griego, que aloja a la escultura del Dios, representación y símbolo del Dios mismo. A la arquitectura clásica Hegel la califica de "apropiada", dada su finalidad utilitaria.



c) Romántico. Este estilo fusiona los aspectos de materialidad e interioridad; representa para el autor la cima de la arquitectura, en tanto que lo material constituye el medio de segregación del espacio, que crea uno exterior y otro interior, ambos con propósitos definidos y formas diferenciadas que se estructuran en un todo continuo. La espiritualidad por su parte es contenida, por lo que la arquitectura romántica manifiesta un sentido de aislamiento, recogimiento y conciliación con Dios. El fin de esta arquitectura es alcanzar un estadio superior, con el que se aspira a alcanzar a Dios, elevándose hacia el infinito.



Es justamente esta segunda parte de la obra la que adquiere mayor relevancia por lo que concierne a su entendimiento conceptual de la arquitectura.

La parte última resulta ser eminentemente descriptiva, basada en un orden que inicia con consideraciones generales respecto de cada uno de los tres estilos por separado, derivando al estudio de sus elementos constitutivos sus relaciones materiales, para abordar finalmente, su vinculación con el entorno en que se ubican y con el espíritu.


Crítica.
El autor descalifica el método histórico para el conocimiento del arte, mismo que reconocería un origen, evolución y estado actual. El prescindir de tal método lo justifica en la búsqueda por realizar un análisis netamente conceptual de la arquitectura.

El texto denota una carga ideológica religiosa en la que la visión del Dios cristiano es parámetro para juzgar la valía de la arquitectura. En ese sentido el hombre, como individuo o como colectividad, es sujeto secundario de valoración así como lo es también el énfasis inicial sobre lo verdadero y lo bello, identificado con Dios, que no parece trascendente en el análisis de los estilos arquitectónicos.

Se establece un clasificación arbitraria de las artes, en la que existe poca claridad para la categorización propuesta; respecto de la percepción del arte, la descalificación del sentido del tacto es contraria a la experiencia óptica -vista, tacto-. Su entendimiento del espacio es confuso, ya que a veces lo refiere a la materia y otra más al vacío, y en ocasiones, a las relaciones entre ambos.

Formalmente, es un texto redundante y confuso, aunque ello puede ser efecto de la traducción del idioma original en que fue escrito.