viernes, 1 de agosto de 2008

Desde el interior de la Arquitectura. Un ensayo de interpretación.

UNIVERSIDAD VERACRUZANA.
Facultad de Arquitectura.
Materia: Teoría de la Arquitectura.
Catedrático: Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi.
Lecturas de apoyo.


Gregotti, V.
1993 Desde el interior de la Arquitectura. Un ensayo de interpretación.
(1991) Traduccción de Marco-Aurelio Galmarini.
Ediciones Península.
Barcelona.

Síntesis.
El texto expone la posición crítica del autor a las contradicciones del conservacionismo a ultranza y la modernidad innovadora entre las que se ha desenvuelto la arquitectura de los últimos tiempos. Muestra en dos distintas formas cómo la arquitectura parte de valores que la soportan y que se traducen en determinadas respuestas físicas que son resultado de una cierta concepción individual o colectiva limitada únicamente por la tecnología.

Ante una arquitectura cada vez más desprovista de sus rasgos de verdad y por el contrario, servil a los interés de grupo o cargada de una individualidad protagónica estilística, el autor expone las vicisitudes que enfrenta el arquitecto cuando es sometido a las presiones de las "mayorías sociales consensuadas", a la política, la academia, los localismos nacionales y a la tecnificación -normalización industrial- de los materiales, que en conjunto o por separado, inhiben la realización de la arquitectura conforme a sus propios principios.

Desde el interior, significa para el autor una visión de la arquitectura a través del proyecto. Es en esta fase casi autónoma de la actividad arquitectónica cuando es posible señalar los fines para los que un determinado proyecto se realiza y redefinirlos al tiempo de la proyectación, de tal forma que la obra a construir -o el mero proyecto-, encierre su verdad, misma que ha de ser develada a posteriori por la sociedad. La actividad de la proyectación requiere de una gran reflexión en razón de organizar los datos y la información que el entorno y la sociedad misma aportan. El proyectista los ordena atendiendo a su propia subjetividad y con ellos prepara una respuesta, que será meritoria en la medida que aparezca congruente a los fines que dieron origen al proyecto; ahí es cuando es posible encontrar la verdad, en la coincidencia de fines y resultados.

El individualismo, el academicismo, el retorno nostálgico a los órdenes, o en su caso, la innovación como ruptura son para el autor evidencias de que la arquitectura no se realiza atendiendo a su verdad, a su origen, sino como efecto de las presiones que el individuo proyectista recibe. Toca además con claridad -y no sin ironía-, el papel de las "mayorías concientes" y de los grupos políticos que se pretenden sabedores de la verdad y que con base en ella, se tornan no sólo en jueces sino hasta en directores de proyecto en un afán de "proteger" a la arquitectura. Ante ellos recomienda ecuanimidad y la vuelta a la búsqueda interior a través del proyecto, para no dejarse llevar por corrientes de pensamiento y actuar que pasan a formar parte del conjunto de las ideologías de provisionalidad que han compuesto el mundo contemporáneo.

Como valores sobre los que ha gravitado la arquitectura menciona a la precisión, la técnica, la monumentalidad, la modificación, la utopía, la simplicidad, el procedimiento y la imagen.

De cada uno de ellos elabora la revisión de los significados que se han asociado al término; el pretendido valor que se ha defendido con mayor o menor mérito respecto de la arquitectura; los mitos en los que se ha incurrido, así como la exposición de su entendimiento particular, que si no el valedero, sí el que se ajusta a las circunstancias de su tiempo.

Menciona que indistintamente del valor de que se trate, es únicamente desde el proyecto el medio por el cual se puede regir sobre la arquitectura, ya que es ésta la única oportunidad del individuo proyectista de sintetizar información, elaborar propuestas, recrear la imaginación como medio de aportación arquitectónica, traer a escena lo conocido de la conciencia colectiva y del pasado y, aprehender en un sólo ámbito, a través de la proyectación, la circunstancia arquitectónica de su tiempo.

Análisis crítico.

* El enfoque dado para situar a la arquitectura contemporánea en el medio de dos posiciones radicales -conservadurismo y modernidad innovadora- es medio adecuado para la toma de conciencia y para reencontrar el origen, no como inicio sino como principio orientador. La verdad en arquitectura, tema recurrente de la teoría, se expone aquí altamente influido por las ideas de Heidegger, como el desvelamiento del valor que se haya en el objeto. Es tarea del arquitecto colocar esa verdad en sus obras a través de la proyectación, o para decirlo en palabras del autor, desde el interior de la arquitectura.

* Las referencias hechas a la ciudad son de alta claridad conceptual. Si bien el autor las inserta en su discurso como auxilio a un argumento arquitectónico, aporta para los estudiosos del urbanismo una serie de ideas que trasladan a este particular ámbito, parte de la problemática que se expone para la arquitectura. Sobre todo cuando aborda lo concerniente a la participación de la sociedad, a veces no tan democrática, no tan resultante del consenso, o acaso reflejando sí una posición de mayorías, pero no por ello la única valedera y dueña de la verdad.

* Al analizar los valores con los que se ha querido soportar a la arquitectura, acertadamente expone las distintas significaciones que a cada uno de ellos ha sido asociado en el devenir histórico, a fin de demostrar que en distintos tiempos y circunstancias, han sido entendidos de diferentes maneras, por lo que invocarlos como rasgo exclusivo, resulta inapropiado. En oposición, nuevamente trae a cuenta al proyecto como el vehículo y el medio para plasmar la verdad, que es a su juicio, la única característica que ha persistido como rasgo propio de nuestra actividad.